Atapuerca tiene fósiles para aburrir

El director general de Patrimonio Cultural, Gumersindo Bueno Benito, ha participado hoy en la presentación oficial del inicio de la campaña de excavaciones 2021 en la sierra de Atapuerca, junto a los codirectores, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell.

El 1 de julio, se iniciaron las excavaciones de la campaña número 43 en los yacimientos de la sierra de Atapuerca. Un grupo de unos 120 investigadores participa durante el mes de julio en todos los yacimientos abiertos hasta el momento en la Sierra, tal y como se venía haciendo en las campañas anteriores a la pandemia. A pesar de la crisis sanitaria que se ha vivido en el último año y medio, el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) no ha parado de excavar en la sierra de Atapuerca. Desde el año 1978, el EIA ha trabajado e investigado en estos yacimientos de manera ininterrumpida.

Un año más, este equipo se aloja en la Residencia Gil de Siloé en la capital de Burgos, gracias a la colaboración de la Junta de Castilla y León que recupera los niveles de financiación, tanto en la investigación como en la difusión llevada a cabo, por la Universidad de Burgos y por la Fundación Atapuerca.

El director general ha aprovechado para anunciar el apoyo del gobierno regional a la actividad arqueológica en Castilla y León a través de una nueva línea de subvenciones. El Equipo de Investigación de Atapuerca, dirigidos por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, ha comenzado a trabajar en los yacimientos de la Sima del Elefante, Galería, Gran Dolina, y Cueva Fantasma ─todos ellos ubicados en la Trinchera del Ferrocarril─; en Portalón, Galería de las Estatuas Interior y Exterior, Sima de los Huesos y en la Sala de los Cíclopes, situados en Cueva Mayor; así como en la Cueva del Mirador, La Paredeja y en el tren de lavado y triado situado en las orillas del río Arlanzón a su paso por Ibeas de Juarros.


El pasado año la Consejería de Cultura y Turismo llevó a cabo la construcción de estructura de refuerzo de la cubierta del yacimiento de Gran Dolina y se procedió a la reparación de los desperfectos en Cueva Fantasma causados por las inclemencias meteorológicas. A la vez, se iniciaron los trámites para la redacción del proyecto de otra cubierta de protección en el yacimiento Penal, actualmente en supervisión y que está previsto se acometa en 2022.

Estas actuaciones se suman a las numerosas que la Junta de Castilla y León ha acometido en este gran proyecto, donde la inversión en tareas de conservación y protección de los yacimientos desde 1984 supera los 7 millones de euros.

Este año el grupo de personas que vienen a excavar pertenecen principalmente a los centros de investigación incluidos en el Proyecto Atapuerca: Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos (CENIEH), Universidad de Burgos (UBU), Universidad Rovira i Virgili (URV), Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid – Instituto de Salud Carlos III de Evolución y Comportamiento Humano (UCM - ISCIII), Universidad Alcalá de Henares (UAH) y Universidad de Zaragoza (UNIZAR).

Sima del Elefante

En las últimas campañas se está interviniendo en el nivel 7 de la Sima del Elefante. Dicho nivel es el más antiguo de los localizados en la sierra de Atapuerca con una cronología de 1,3 millones de años.

Hasta el momento, en este nivel se han recuperado restos paleontológicos que han permitido establecer que las condiciones ambientales en la sierra de Atapuerca, durante dicha cronología, eran más templadas y húmedas que en la actualidad.

Sin embargo, hasta ahora no se había podido excavar la zona del yacimiento en la que el nivel 7 presenta una mayor potencia estratigráfica y en la que previsiblemente, si se guían por la dinámica observada en los niveles anteriormente excavados, se concentra un mayor número de fósiles.

La fuerte pendiente que presenta esa zona del paquete sedimentario dificultaba su excavación de forma segura y hacía necesario la colocación de una estructura en el interior del yacimiento. De este modo, durante la campaña anterior eliminaron algunos grandes bloques de caída de techo y regularizaron la superficie del yacimiento con el fin de poder instalar dicha estructura.

Actualmente, la estructura ya ha sido colocada y esto permitirá excavar la zona del nivel TE7 que consideran más fructífera y en la que esperan poder recuperar evidencias de la presencia de grupos humanos en las inmediaciones de la sierra de Atapuerca. Por otro lado, durante esta campaña de excavación continuaran trabajando en el sondeo de 4 m2 localizado en la zona norte del yacimiento.

El objetivo de dicho sondeo es localizar la base de la cavidad y, de este modo tener localizados el techo y la base de la cueva como ya se ha documentado en otros yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril.

Gran Dolina

Nivel superior

Durante la campaña de julio de 2021, un grupo de unas 10 personas continuará trabajando en el tramo medio del yacimiento de Gran Dolina, en la extensión de unos 35 m 2 que se abrió en 2020. Concretamente, se trabajará en el sedimento encostrado y parcialmente erosionado de las unidades TD8 y TD8/9.

El principal objetivo es esclarecer la relación estratigráfica de los niveles expuestos, y continuar excavándolos con dos cometidos principales: desvelar su contenido paleontológico y arqueológico, y delimitarlos para entender bien su relación respecto a las unidades inmediatamente subyacentes, TD7 y TD6.

El tramo medio en el que están trabajando tiene un innegable interés científico, ya que está aportando datos relevantes sobre una fase relativamente desconocida, no solo en Atapuerca, sino en gran parte de Europa.

Se trata del lapso situado entre las intensas ocupaciones documentadas en la unidad TD6 (con unos 900.000 años de antigüedad) y las que se corresponden con el gran impacto registrado en la sierra de Atapuerca en momentos ya del Achelense (documentada en el yacimiento por la unidad TD10, a partir de hace unos 450.000 años).

En definitiva, el objetivo inmediato es documentar bien las unidades mencionadas, para comprender qué representan los todavía escasos indicios de presencia humana encontrados hasta el presente en toda la sierra de Atapuerca para dicha fase.

Con ello, pretenden contribuir a rellenar los pocos huecos que tiene la secuencia de Atapuerca para el último millón de años de nuestra historia.


Nivel inferior

En cuanto a la excavación en el nivel TD4, este año se retomará la excavación que no pudo llevarse a cabo en el año 2020 debido a las restricciones impuestas por la COVID. Se espera excavar con un equipo de entre 7 y 9 personas.

Los objetivos se centran en la excavación de los fértiles sedimentos rojizos procedentes del exterior de la cueva (sector W teórico) y en los que previsiblemente se hallarán más restos de ungulados y carnívoros, especialmente cérvidos y úrsidos (Ursus dolinensis). Estos restos aportarán información sobre la fauna del Pleistoceno inferior de Eurasia y su ecología.

La microfauna servirá para obtener información sobre las condiciones ambientales existentes hace 1 millón de años y, junto con la macrofauna, pueden funcionar como indicadores biocronológicos para correlacionar el nivel de TD4 con otros yacimientos euroasiáticos o incluso de la propia sierra de Atapuerca.

Aunque los indicios de presencia humana en este nivel no son intensos, no se descarta la posibilidad de que, como en campañas anteriores, se puedan hallar piezas de industria lítica. Esta industria es importante para explorar la relación entre los humanos hallados en TD4, TD6 y TE9 e investigar el carácter continuo o discontinuo del poblamiento de Europa en el Pleistoceno inferior.