Buena imagen pero sin traer nada positivo de Almería

El Mirandés ofreció una buena imágen en los Juegos del Mediterráneo en el estreno de Joseba Etxebarria como técnico rojillo.

Máximo esfuerzo. Esa era la receta que Joseba Etxeberria, en su primer partido como técnico rojillo, pedía a los suyos para tratar de sumar algo ante uno de los colosos de la categoría: el Almería.

Y el equipo respondió. Los rojillos se pusieron el mono de trabajo y sudaron juntos en la misma dirección para tratar de sacar algo positivo de un duro escenario como son los Juegos del Mediterráneo.

Con el cartel de favorito, el Almería salió con ese plus de confianza ante su gente que le permitió llegar con peligro a la portería de Lizoain en esos primeros compases.

Ramazzani tuvo la más clara en un remate que mandaba alto con todo a su favor. Eran los minutos cruciales, los que podían marcar el devenir del encuentro. Y los rojillos salieron ilesos.

Tras media hora de juego la balanza empezaba a equilibrarse mientras el Mirandés se sacudía la presión y empezaba a sentirse más protagonista del choque.

Camello desde lejos intentaba intimidar el arco de Fernando, e Íñigo Vicente se veía cada vez más suelto con balón. Los visitantes empezaban a mirar de tú a tú al cuadro almeriense, que sin sufrir vio como se equilibraba la contienda hasta marchar a vestuarios.

El retorno desde la caseta no alteró en absoluto la dinámica. Al contrario, la mejoró. Porque el Mirandés tenía más claridad, más lucidez, más convicción de que el partido también podía inclinarse a su favor.

Los mejores minutos rojillos fueron precisamente tras la reanudación. Sin ocasiones claras, pero con la sensación de que en una de esas filtraciones de I. Vicente podía llegar el gol.

Camello y Bruge fueron los que más cerca se quedaron con remates que acababan taponados por la defensa o le llegaban mansos a Fernando.

Y cuando el dominio más acechaba al área local llegó el gol a la portería de Lizoain. Sadiq robaba sobre Arroyo y mandaba un misil sobre el arco del portero canario. Inapelable.

El gol desestabilizó los planes y los efectos se hicieron más crueles un minuto después. Un error de Lizoain en la salida lo aprovechaba de nuevo Sadiq para matar el choque. Era el minuto 70.

Ante la adversidad del resultado, el rival y el escenario, los rojillos no se desconectaron tratando de reengancharse a un partido que llegó a tener bien encarrilado durante muchos minutos.

Ya en el descuento, I. Vicente forzaba un penalti que el propio jugador lanzaba. Paraba Fernando, pero Camello remachaba a la red para poner el gol del honor a un partido muy trabajo, que sin embargo dejó sin premio a los rojillos en los Juegos del Mediterráneo ante el segundo clasificado de LaLiga Smartbank.

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