Concepción que lleva 16 años en el puesto, carga por enésima vez contra el gobierno

Hoy viernes 8 de octubre se ha realizado el acto de Apertura del Año Judicial 2021-2022 y su presidente no ha desperdiciado la ocasión para cargar contra el Gobierno, por los indultos o la renovación del CGPJ.

Como no podía ser de otra manera y ya van 16 años, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José Luis Concepción, ha inaugurado el año judicial en el Palacio de Justicia de Burgos. Si, 16 años en el cargo en el que acostumbra en este discurso a cargar contra el Gobierno con más o menos vehemencia dependiendo del color político de este.

En estos últimos años Concepción está desatado, con importantes críticas al Gobierno de Pedro Sánchez o incluso dudando de la democracia española por la presencia de miembros del Partido Comunista en el Gobierno. Comentarios que le han conllevado llamadas de atención desde el Consejo General del Poder Judicial, pero nada más.

Algunos comentan que una vez deje la carrera judicial, su camino irá a la senda política que tanto ha criticado, y escuchando su discurso, parece estar defendiendo el argumentario de algunos partidos que lo ficharían encantado en el puesto que el mismo elija.

Concepción ha alertado en su discurso de que la plena independencia que exhiben los jueces a la hora de resolver los conflictos se ve “empañada muchas veces por esa apariencia de contaminación política que refleja el Consejo General del Poder Judicial por virtud del pecado original de su designación”.

“Las fuerzas políticas representadas en las Cámaras, ajenas al parecer al deterioro institucional que su inactividad está provocando y más preocupadas en atender a razones de oportunidad política, están posibilitando que el actual Consejo continúe en funciones con la

consiguiente quiebra del mandato constitucional que ello conlleva”, ha recalcado.

Lo que desde luego es una tradición en este acto, es la nula autocritica de quien lleva 16 años en el mismo puesto y no será por las numerosas meteduras de pata o tirones de orejas que compañeros o el propio CGPJ le han dado.