El Burgos comienza con nota

Un tanto del nuevo '7' blanquinegro hace justicia a un debut gigante del Burgos ante el Málaga.

Una caricia al cielo, la última más sincera en recuerdo a Piné y a todos los aficionados blanquinegros fallecidos durante la pasada temporada, fue el preludio del primer rodar del balón en El Plantío en LaLiga SmartBank.

Empezó alegre y enchufado el Burgos, tratando de intimidar la salida de balón del Málaga para después salir en transiciones rápidas, abriendo y canalizando el juego por las bandas con Bermejo, Artola y Valcarce, las tres puntas de ataque elegidas por Calero, muy activos. Precisamente Bermejo tendría la primera ocasión del choque, con un disparo de rosca desde el vértice del área que se marchó muy cerca de la meta defendida por Reina.

El Burgos esperaba, robaba y se gustaba en la combinación. La grada, con 6103 espectadores que dibujaron una buena entrada a pesar de las fechas estivales, disfrutaba con la salida de los suyos en el despertar de la competición. Artola protagonizaría poco después la jugada que pudo cambiar el guion de la primera parte. Desde la izquierda, el vasco perfilaba un centro-chut raso cuyo efecto se envenenaba y, tras tocar en un defensa, se estrellaba en el palo. En el 20, y de nuevo desde la izquierda con el mismo protagonista, Fran García ponía un centro medido al que a punto estaba de llegar Artola con la testa.

El dominio del Málaga era estéril, con los zagueros blanquinegros bien plantados, sosteniendo el enorme potencial de jugadores de la talla de Jozabed, Fran Sol o Rubén Castro. El cuadro de Pablo Guede trataba de sacudirse la presión mediante pelotas elevadas. En una de ellas, a los 23 minutos, Rubén Castro lanzaba su primer aviso sobre la portería blanquinegra, obligando a Caro a sacar una gran mano, aunque la acción quedaba anulada por fuera de juego.

Superada la media hora de encuentro llegaría otra oportunidad clarísima para el Burgos. En una buena jugada colectiva, Fran García permutaba y dejaba su sitio en el lateral a Andy, que conectaba un centro perfecto al segundo palo donde Raúl Navarro, entregado a la carrera en el esfuerzo y con todo a su favor, remataba alto.

Los burgaleses no encontraban premio a tan incesante caudal ofensivo. Mientras, el Málaga, cargado de talento en zona de ataque, hacía daño con poquito y a punto estuvo de adelantarse en el marcador. En el 34, Rubén Castro, esta vez habilitado, volvió a encontrarse con un espectacular ‘Churripi’, que levantó al estadio con una parada estratosférica en un mano a mano a quemarropa con el goleador canario.

Un cabezazo demasiado cruzado de Fran García, libre de marca a la salida de un córner, cerró el capítulo de oportunidades y una enorme primera mitad para un Burgos notable.

La segunda parte arrancó con el técnico boquerón obligado a mover el banquillo por la lesión de Fran Sol. Pablo Guede daba entrada en su lugar a Álex Gallar. En el césped, la película tenía el mismo protagonista. El Burgos controlaba el partido y las ocasiones eran solo blanquinegras.

En el 52, Unai Elgezabal remató en escorzo, por encima del larguero, un gran envío desde la esquina de Andy. En el 53, Álex Bermejo le tiró un caño a Bustinza y le puso un caramelo a Valcarce, que remató de cabeza sobre un rival. En el 54, otra vez Bermejo no acertaba a enganchar un envío de Mumo en boca de gol. Y en el 57, Andy reventaba una falta lejanísima en el travesaño del arco malaguista. Al acoso solo le faltaba el derribo. El Burgos merecía el gol.

Tanto iba el cántaro a la fuente que, al final, se rompió. El electrónico marcaba el 61 cuando Raúl Navarro catapultó un largo centro, muy pasado al segundo palo. Allí, muy cerquita de la línea de fondo, Fran García vio la llegada de Artola y optó por ceder con la cabeza en lugar de buscar el remate. El delantero cedido por el Athletic, en plancha y con la testa, colocaba el esférico en el fondo de la red. El bilbaíno quiso dedicarle el gol a Piné: un gorro a rayas blancas y negras salió del banquillo y le fue entregado a Artola, que se lo puso en la cabeza en un precioso gesto que el vestuario burgalesista había planeado de antemano.

La explosión de El Plantío extramotivó al Burgos, que pudo marcar el segundo con otro cabezazo de Elgezabal en un saque de esquina. Ambos técnicos menearon la banqueta. Bermejo y Artola, los dos únicos futbolistas del once que no repetían de la pasada campaña, fueron algunos de los sustituidos y se llevaron sendas ovaciones por parte del respetable.

En el 78, un disparo cruzado de Rubén Castro estuvo cerca de suponer la igualada, pero la pelota se marchó lamiendo la cepa del poste. De ahí, al final, volvió a aparecer la figura de Caro. El onubense salvó de nuevo los muebles en el descuento, con otra intervención magistral al enésimo intento de Rubén Castro.

El tinerfeño Trujillo Suárez hizo sonar su silbato y El Plantío entró en catársis. No solo por la victoria blanquinegra. Ni siquiera por los 3 puntos, de oro. El éxtasis ocurrió por la maravillosa sensación de comprobar que, incluso a falta de algunos fichajes, el Burgos carbura. Un equipazo como el Málaga acabó en la lona y alguno, 'preso' a unos colores, vigilante desde ahí arriba, sonríe porque su equipo del alma sigue cimentando su propio resurgir.

publi BAD.png