El Festival de Mujeres Creadoras de Castilla y León congrega a más de 8.000 asistentes

La organización celebra la gran respuesta del público a un programa que ha duplicado el número de propuestas respecto a la edición anterior y agradece la implicación de patrocinadores y colaboradores.

El Festival de Mujeres Creadoras de Castilla y León despedía ayer su cuarta edición tras cinco intensos días de circo, clown, música, intervenciones escénicas, arte digital, visitas teatralizadas y talleres en la localidad burgalesa de Covarrubias. Un programa integrado por más de una veintena de propuestas artísticas ha servido para cumplir un año más el objetivo de fomentar el diálogo y la cultura y convertir el Valle del Arlanza en un espacio de encuentro y reflexión en torno a las artes desde una mirada femenina. Un total de 8.310 personas -llegando a duplicar el número de espectadores respecto a la edición anterior- han disfrutado de una oferta variada y multidisciplinar que ha dado voz a 54 artistas de 24 compañías procedentes de Italia, Francia, Noruega y España.

La directora artística del encuentro, Cristina Izquierdo, ha destacado la buena entrada que han registrado los trabajos de sala con «aforos completos» y «la creatividad e innovación de propuestas como las de Le Cirque dans les Étoiles o la artista noruega Frida Odden Brinkmann», así como «la valentía, innovación y ruptura de ‘VIuDAS alegres’, de la compañía burgalesa Brama Teatro y el Colectivo de Mujeres Creadoras (+CMC)». Una gran acogida, añade, a «un programa ecléctico y de una calidad enorme».

Además, la responsable de la cita escénica ha subrayado que el único «tope» del festival «son las estrellas» y admite que durante estos días «se ha soñado, bailado, reído, maravillado y emocionado a tan alto nivel que ya no se puede mirar sino es al cielo». Asimismo, destaca la «extraordinaria» implicación «de los patrocinadores y colaboradores, quienes han prestado su ayuda en muchas facetas del proyecto».

Por otro lado, Izquierdo ha puesto en valor la presencia de público procedente de muchos rincones de la geografía nacional, con espectadores llegados de comunidades como «Madrid, Navarra, La Rioja o Cantabria» y ha agradecido la implicación de un pueblo y unos vecinos «que nos han abierto sus casas y sus huertas y nos han abrazado como a hijas».

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