El Mirandés incapaz de sacar nada en Girona

Los catalanes demostraron más ritmo e intensidad pese a que los rojillos plantaron cara hasta que se quedaron con un hombre menos.

Ritmo intenso el que propuso el Girona FC de inicio. La exigencia, evidente, espoleaba a los locales que dominaban con el 80% de la posesión en los primeros quince minutos. En ocasiones, sin embargo, parecían generar incluso más peligro los rojillos que, si bien trataban de pelear el dominio, por el momento se conformaban con robar y volar cuando recuperaban. Riquelme, de nuevo, era el más destacado en estas acometidas con conducciones imparables.

El propio Roro fue quien provocó el primer córner del partido para los de Etxeberria del que nacería el primer gol. Meseguer, en el segundo palo, invalidado por fuera de juego. Era el primer susto para unos locales que, sin embargo, seguían con mayor intensidad.

Stuani remataba al larguero en el 26 y, diez minutos después, se dejaba de avisos. De cabeza, de nuevo, pero esta vez no fallaba. Centro medido de Borja García por la izquierda ganando línea de fondo que la dejaba para empujar de frente al uruguayo. Ese 1-0 marcaría el camino a vestuarios apenas diez minutos después.

Los de Etxeberria metían intensidad a la segunda parte. El encuentro cambiaba. Ahora la igualdad era máxima y el CD Mirandés conseguía dominar, a ratos, la posesión. Cuando jugaba en campo contrario lo hacía con criterio, aunque no inquietaba a Juan Carlos. Ramón, por el contrario sí se exigía. Adivinaba en la definición a Baena en el minuto 59 y, en el 72, con los mismos protagonistas no cambiaba el guion. Salía vencedor Ramón, con otro paradón en el mano a mano.

Pese a mantener vivo a su equipo, el partido terminaba por morir con la expulsión de Jorge Sáenz. Roja directa tras una jugada embarullada con Baena que también acababa amonestado, con amarilla. Con uno menos, los últimos diez minutos el conjunto jabato achicaba agua. No renunciaba al ataque, pero se exponía a las contras.

Samu Sáiz desaprovechaba la primera posible sentencia. Stuani, en el 88, no. Marcaba el segundo y mataba el partido.

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