El Mirandés se reencuentra con la victoria

Los rojillos se impusieron al Tenerife en el debut de Joseba Etxeberria en casa ante la afición rojilla.

Anduva es victoria. Así lo fue en la tarde de hoy en un partido completísimo de los rojillos ante el C.D. Tenerife, que permite sumar de tres y reubicar las buenas sensaciones del último compromiso en Almería.

Se estrenaba Etxeberria en el feudo rojillo y el debut no pudo ser mejor. Porque el Mirandés salió al césped con ese ímpetu que el técnico vasco pedía a los suyos en la previa. Había que enganchar a la grada y el equipo lo hizo desde el primer instante.

Intensidad y compromiso de todos para hacer que la tarde corriera por un único camino, el que querían los rojillos para superar al conjunto tinerfeño. Hassan dio el primer aviso a los 12 minutos con un potente disparo; y Camello momentos después volvía a poner el “uy” en la grada.

El Mirandés sabía lo que quería, y lo acabó encontrando en una gran acción de Imanol. El lateral de Gallarta se revolvía en la frontal para encañonar con un potente y ajustado disparo que no podía repeler Juan Soriano. Era el minuto 17.

Con la ventaja en el marcador el partido obligaba a los blanquiazules a estirarse algo más sobre el verde. La reacción fue a balón parado en un lanzamiento de Corredera que se estrellaba contra el palo, la mayor amenaza hasta el momento. Un espejismo.

De hecho, serían los rojillos los que volverían a castigar pasada la primera media hora de juego. Camello aprovechaba otro fantástico lanzamiento de falta de Imanol que se estrellaba contra la madera para adelantarse a su par y hacer el segundo.

El gol escarmentó al C.D. Tenerife, que encontró en ese tramo final de la primera parte sus mejores minutos de juego. Y en el último minuto de esos 45 primeros llegaría el 2 a 1 con un gol de Elady. Un mal momento.

El gol pudo ser psicológico. Pero no lo fue, porque los de Joseba Etxeberria regresaron tras la reanudación con el mismo hambre y las mismas ganas de volver a marcar y aumentar esa diferencia en el marcador. Querían el tercero. Y el tercero pudo y mereció llegar en una de tantas acciones que generaron los rojillos.

Íñigo Vicente encontró la red a los 60 minutos de juego, pero el VAR anulaba el tanto tras revisión. Capellini estaba en fuera de juego y el gol no valía. Había que insistir.

Y se insistió. Camello tuvo en un remate la mejor opción, pero su remate se iba contra la madera. Al larguero. Y solo un minuto después Michel Herrero veía la roja por una dura entrada sobre Álex López. Era el minuto 73.

Con un jugador más sobre el verde, el objetivo era sentenciar, pero sin perder la pista a la solidez defensiva que el equipo mostraba hasta el momento. Los cambios y el ímpetu visitante por poner la igualada se tradujo en más balones largos y balón parado que la defensa rojilla terminó por resolver.

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