El UBU San Pablo gana y lleva la emoción a la última jornada

El equipo cidiano vence en un encuentro que se rompió tras el descanso y apura sus opciones hasta la semana que viene gracias a la derrota de Puerto Sagunto.

El UBU San Pablo no se rinde fácilmente y así lo ha demostrado en un encuentro en el que la teórica falta de tensión propició una victoria local 33-27 ante el UD Ibiza HC Eivissa. Estos dos puntos sumados a la derrota de Puerto Sagunto suponen una bola extra para los burgaleses que aún tendrán opciones matemáticas en la última jornada de llegar al ‘play-off’.

Al encuentro le costó romper el 0-0 inicial. Quizás por el calor excesivo en El Plantío que dibujaba una escena poco habitual en las gradas, con el público más centrado en abanicarse que en el propio partido; quizás por la ausencia por decisión técnica de Ruslan Dashko o, tal vez, por la tempranera exclusión de Roberto Pérez en el 2 de juego.

Fue Ignacio Suárez el que estrenó el marcador y dio comienzo un intercambio de golpes con un ritmo de bajas revoluciones por parte de ambos contendientes. Ibiza tomaba su primera renda de dos goles en el 8 de juego (3-5) mientras que Nacho González buscaba, a base de rotaciones, una manera de encontrar el juego natural de los rojinegros.

El UBU San Pablo endurecía su defensa para recuperar el equilibrio en el marcador. El buen hacer de la zaga burgalesa llevaba a los ibicencos al borde del pasivo y el brazo de Ignacio Suárez salía a pasear para poner una renta de tres tantos a favor de los cidianos (min. 25. 13-10). En el 27, Eugenio Tilves solicitaba tiempo muerto para tratar de llegar al descanso con un marcador más favorable. Una estrategia que no salió del todo como se esperaba ya que Bodí recibió una exclusión a falta de 30 segundos y con un 14-13 se llegó al descanso.

La segunda mitad comenzó con cambio en la portería, Ibrahim le cedió el puesto Felipe que se estrenó deteniendo un penalti. Burgos atesoraba su renta y alcanzaba los 18-15 en el 37 de juego con una preciosa vaselina de Ceballos. La rotación seguía siendo efectiva, aunque el técnico se guardaba a Pinillos en la recámara y solo lo sacaba para transformar lanzamientos de 7 metros. Con 21-16, Eugenio Tilves volvía a detener la contienda, en vista de que se le podía escapar el partido. De nuevo, la charla seguía sin ser efectiva y la brecha era ya de 7 tantos para los burgaleses.

Ibiza tiraba de casta para recortar, aprovechando la precipitación por euforia de los locales. El tanteo se apretaba hasta los tres goles, pero la segunda exclusión de Bodí llegaba para dar aire a los castellanos que recuperaban la distancia de 7 dianas. El técnico visitante volvía a parar el choque y, en esta ocasión, los baleares sí salían con un extra de ímpetu para volver a recortar distancias (min. 54. 28-24). El susto duraba poco en los corazones burgaleses y la goma se volvía a estirar a favor de los de casa. A falta de 3 minutos, el técnico cidiano daba salida a Guillermo Villanueva en la portería, el partido estaba sentenciado y los últimos minutos, intrascendentes daban paso a una celebración y con despedida a medias, ya que, si la suerte acompaña, podríamos volver a vernos las caras en El Plantío antes de que acabe la temporada.

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