El UBU San Pablo se choca con un muro morado

El equipo cidiano se ahoga en un encuentro en el que Guadalajara fue de menos a más para blindarse en su cancha y asegurarse dos puntos de gran valor en la segunda fase.

El UBU San Pablo cayó ante el Balonmano Guadalajara (33-27) en un choque marcado por la falta de solidez en la defensa y los errores en ataque, donde la primera línea cidiana estuvo desaparecida. Los alcarreños se mostraron sólidos en todas las fases del juego, con una portería especialmente activa, y demostraron que cada vez más son un candidato en firme al ascenso.

El choque comenzó con un inusual protagonismo de los porteros que retrasó el estreno de marcador que se produjo en manos del ex de Guadalajara Jaime Gallardo. Burgos encontró hueco a través de su segunda línea en los primeros instantes, bien en los extremos o con Diego Vera, para colocar la primera brecha (3-5) en el minuto 8.

En el 10 de juego, la exclusión de Romanillos dio pie a que los cidianos aumentaran su renta (min. 14. 5-9, gracias a las recuperaciones de balón y contraataques, lo que se unió a las buenas actuaciones de Ibrahim, que en ese momento ya llevaba dos penaltis detenidos. Así, el técnico local se vio obligado a pedir tiempo muerto.

El bloque alcarreño tardó en demostrar su reacción, pero con una mejor defensa, bloqueando especialmente la zona central del ataque, y con algo de velocidad, las diferencias en el marcador se redujeron a un gol (11-12) para obligar a Nacho González a parar el partido, que se había vuelto algo loco. No surtió efecto la charla del técnico y el conjunto alcarreño siguió su escalada para culminar la reacción al borde del descanso, al que se llegó con un 15-14.

Guadalajara regresó a la pista con la misma dinámica arrolladora con la que se fue al vestuario, tanto que con 20-16 en el minuto 35 el entrenador cidiano tuvo que volver a parar el partido. La primera línea burgalesa no encontraba huecos y el conjunto local hacía sangre en cada ataque. Mile dio relevo a Ibrahim y un par de buenas intervenciones del montenegrino propiciaron un amago de reacción que no prosperó tras fallar Ignacio un 7 metros, que, en ese momento, podría haber supuesto el acercamiento de su equipo a tres goles.

Nada parecía inquietar los intereses de los morados, que mantenían su distancia de 4-5 goles con relativa comodidad, a pesar de las numerosas inferioridades con las que se vieron y a las que los rojinegros no supieron sacar rentabilidad.

El equipo burgalés chocaba una y otra vez con la muralla rival y a medida que se agotaba el tiempo la precipitación y los nervios aumentaban el número.

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