Empate en el derbi burgalés de balonmano

El equipo cidiano fue a remolque durante muchos minutos, pero la buena defensa de los rojinegros permitió llegar al final incluso con balón para poder llevarse la victoria.

El UBU San Pablo Burgos y el Tubos Aranda Villa de Aranda brindaron un emocionante derbi a los aficionados congregados en el Príncipe de Asturias que terminó con un agónico empate a 25 que dejó templados a todos. A pesar del buen inicio de los rojinegros, los ribereños llevaron la batuta durante gran parte de los minutos para acabar en unas tablas que ninguno de los dos contendientes pudo romper en el último minuto.

El choque comenzó con la tensión que se espera en un derbi. Los nervios atenazaban a ambos conjuntos que iniciaban el duelo de forma errática. Los locales con dificultad para atravesar el muro defensivo burgalés y los visitantes con precipitación en ataque y pases poco certeros.

Poco a poco Burgos templó los nervios para empezar a desarrollar su habitual juego de recuperación y contraataque, con lo que el equipo de Nacho González lograba su primera renta de dos goles (min. 9. 3-5). Poco duró la ventaja en las filas rojinegras. Nico López tiraba de galones para endosar a los cidianos un parcial de 3-0 y dar la vuelta al tanteo, que colocaba a su equipo uno arriba en el 14 de juego (7-6). La afición arandina empezaba a hacer su papel de jugador número 8 para impulsar a los suyos hasta los 3 goles de ventaja (min. 17. 9-6) y obligar al técnico del UBU San Pablo a pedir tiempo muerto.

Le costó reaccionar a los capitalinos que acumularon una sequía goleadora de casi 10 minutos, rota por el ex arandino Juan Tamayo en el 19. El bloque cidiano trataba de remar para acercar posturas, pero su primera línea no tenía bien calibrada la mirilla, especialmente Dashko, poco certero en los lanzamientos. Roberto entró en pista, Ignacio aumentó una marcha y los balones comenzaron a llegar a los extremos para permitir una mejoría que, no obstante, se quedaba en un 15-13 al descanso.

En el reinicio el conjunto visitante subió el nivel de intensidad defensiva. Ibrahim paraba un penalti con la cara mientras que Ruslan y Dalmau colocaban el empate a 15 en el minuto 7 para obligar a Mariano Ortega a pedir tiempo muerto. Los arandinos se recomponían y no tardaban en volver a distanciarse en el tanteo para obligar a los burgaleses a remar de nuevo (min. 39. 18-15). Burgos encogía la goma (min 48. 20-20) gracias a su buen hacer defensivo y Aranda la volvía a estirar (min. 50. 22-20). El tanteo iba y venía, siempre con el bloque ribereño comandando el marcador, y los tiempos muertos se sucedían en uno y otro bando para apurar las estrategias. Hasta el minuto 52 en el que un 7 metro, transformado por Gallardo, devolvía la ventaja en el luminoso a Burgos (22-23). El público burgalés presente en el Príncipe de Asturias empezaba a hacerse notar al ver a su equipo con posibilidades. Así, el encuentro llegaba al 59:27 con un empate a 25 y balón para los rojinegros. Nacho González preparaba jugada. Ruslan fallaba el lanzamiento y el cuadro amarillo desperdiciaba su última bala, para dejar el choque en un 25-25.

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