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Falta de espacios en los colegios públicos de Miranda de Ebro

Los centros de educación pública en Miranda de Ebro están en una situación delicada. Si la semana pasada se habló de la falta de espacios en los Institutos, CGT denuncia ahora la situación de los colegios.

El nuevo tramo de Educación Infantil (0-3 años) ha generado mucho trastorno. La Consejería de Educación decidió gastar los fondos europeos a cualquier precio y se procedió a la implantación del curso 2-3 años sin ninguna planificación. Para septiembre se quiere la implantación del siguiente curso (1-2 años). El CEIP Príncipe no tiene espacio y se pretende remodelar como aula el gimnasio, un espacio que desaparecería y sin embargo debe existir por ley en todo centro educativo. Al CEIP Matillas también le han impuesto el aula 1-2 años, y tendrá que reorganizar espacios y asumir obras. El CEIP la Charca también tendrá que reorganizar y desplazar grupos a otro edificio. Pero aquí el problema de calado es otro: la Educación Especial. Hace más de 3 años se manifestó la necesidad de un colegio propiamente de Educación Especial.

A día hoy no hay proyecto. En la Charca, el mantenimiento deja que desear, como se aprecia en los agujeros del patio y el estado de los columpios. El edificio de Educación Especial, además, apenas da cabida a los 15 alumnos con que cuenta, y serán 18 el año que viene. No hay aula de contención, la sala de fisioterapia es en realidad aula para todo y el hall hace las veces de comedor.

En esta frágil situación, se decidió trasladar el Aula de “transición a la vida adulta” (alumnado de 16 a 21 años) de su centro de referencia, el CEIP la Charca, al IES Obarenes. CGT denuncia cómo la tarea de los equipos directivos, muy difícil de por sí, se complica innecesariamente. En los colegios gestionarán a partir de ahora dos tramos completos de educación: Infantil-Primaria, más Educación Especial en la Charca.

De manera inmediata, los equipos directivos tienen que reorganizar el centro y adaptar espacios; seguir y coordinar el trabajo y gestión de obras en verano y gestionar otros trámites que no se centralizan, como la compra de material. Es posible que, dado que no hay acuerdo con el ayuntamiento para que un conserje abra el colegio en verano y festivos, se obligue al equipo directivo a abrir y cerrar el centro, tarea que no está entre sus funciones. Con estas condiciones, a nadie le resulta extraño que en la provincia de Burgos no se hayan presentado apenas candidaturas a los puestos de dirección.

Para CGT, el espacio de un centro educativo es básico para una educación de calidad. El sindicato urge a plantear el proyecto de un colegio de Educación Especial de una vez por todas y a que la Consejería de Educación del gobierno entrante se comprometa seriamente con la ciudad de Miranda y la Escuela Pública.

CGT propone igualmente como parte de la solución que desde la Dirección Provincial se solicite la cesión o la habilitación de la Escuela Infantil de Bayas, edificio público construido recientemente y aún sin estrenar.

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