Fin al criterio Igea

Mañueco progresivamente se ha acercado a las posturas de Ayuso, tras las elecciones esto se ha acelerado.

Desde el principio de la pandemia, los pasos en la desescalada y las medidas tomadas en las diferentes olas, el gobierno de Castilla y León se ha definido por la prudencia. Priorizar la salud a la economía, aunque esto no haya salido del todo bien. A pesar de la arbitrariedad de algunas de las medidas como cierres perimetrales, cierres de hostelería, cierres de centros comerciales, cambios de criterios, toques de queda ilegales, los ciudadanos de Castilla y León saben que han sido los que más han visto reducidos sus derechos por esas medidas de toda España. Unos lo justifican y dicen que ha merecido la pena porque ha salvado vidas, otros solo dicen que ha servido para destruir empleos y cerrar comercios.


Este comportamiento del gobierno de Alfonso Fernández Mañueco, muchos, por no decir todos lo achacan al criterio dominante en la gestión de la pandemia por parte del Vicepresidente, Francisco Igea y la Consejera de Salud, Verónica Casado.

Durante este periodo, la dependencia de Mañueco por la parte naranja de su gobierno era total. Si hubiera tomado unas decisiones similares a las del gobierno de Isabel Díaz Ayuso, sin lugar a dudas, el gobierno se hubiera roto.

Al fin y al cabo, la cosa no iba tan mal, Igea como portavoz salía a decir las malas noticias, se llevaba los golpes y Mañueco solo lo hacía para las buenas noticias. Además, el médico estaba orgulloso de hacerlo, pues creía que los ciudadanos destacan la responsabilidad de un buen gobernante.


Sin embargo, hay un antes y un después el 16 de febrero de 2021, cuando el TSJCyL rechaza el toque de queda a las 20 horas aprobado por la Junta. Ni un perdón, sólo el portavoz del gobierno salió a decir que el PSOE también lo había hecho. Muchos de los ciudadanos que defendían sus medidas, ven en la decisión que ya se decía que era ilegal, una vulneración de derechos manifiesta y a sabiendas. Se escuchan críticas incluso del PP, pero la voz más alta sale del representante del PSOE, Luis Tudanca, quien anuncia una moción de censura al gobierno de Mañueco.

Llega la moción de Murcia, la convocatoria de elecciones en Madrid y es cuando Tudanca aprovecha para presentar su moción. Comienza la OPA hostil del PP a Ciudadanos y lo que parecía imposible, queda a merced de los procuradores naranjas que pueden abandonar el barco. Finalmente, el gobierno de Mañueco sobrevive, pero solo la parte azul sale reforzada.

El 4M, Ayuso arrasa en las elecciones y a pesar de los diferentes condicionantes, su gestión con los hosteleros tiene mucho que ver. Recordemos que desde el bipartito castellano se habían tomado medidas contrarias a sus políticas y además se había atacado algunas decisiones del gobierno madrileño. Mañueco quiere parecerse a Ayuso, pero con medidas contrarias no lo va a conseguir. Ya no tiene miedo a que Igea rompa el gobierno, la relación Igea-Tudanca es mucho peor que la de Mañueco-Tudanca. Y los naranjas no se la pueden jugar a unas elecciones, saben que el riesgo de desaparición es algo más que una probabilidad.

Cuando decae el estado de alarma Igea anuncia que van a estudiar la implantación del toque de queda y cierre perimetral por medio de la justicia (malas noticias), pero Mañueco sale a corregir a su vicepresidente y descarta pedir el toque de queda y cierre perimetral (buenas noticias).

Este y otros movimientos de Mañueco, dejan ver un cambio de criterio, incluso algunos dicen que vienen dictados desde Génova.

Si quieres parecerte a Ayuso, haz lo que hace Ayuso.