La Batalla de Villalar cumple 500 años

La Batalla de Villalar se produjo el 23 de abril de 1521 y se saldó con la muerte de entre 500 y 1.000 soldados comuneros y la captura de 6.000 prisioneros.

“Mil quinientos veintiuno y en abril para más señas, en Villalar ajustician quienes justicia pidieran. ¡Malditos sean aquellos que firmaron la sentencia!, ¡Malditos todos aquellos los que ajusticiar quisieran al que luchó por el pueblo y perdió tan justa guerra! Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar. En manos de rey bastardo o de regente falaz, siempre añorando una Junta o esperando un Capitán”.

Con este fragmento, El Nuevo Mester de Juglaría ponía ritmo para contar aquella revuelta de las Comunidades.

Las milicias comuneras se rebelaron contra el rey Carlos I. Los Comuneros estaban dirigidos por el toledano Juan Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado. Carlos I, nacido en Flandes, fue nombrado rey de España en 1517. El hecho de no hablar el español y de tomar decisiones poco populares como una subida de impuestos provocó un malestar generalizado. En 1519 fue coronado emperador de Alemania como Carlos V y esto aumentó el descontento. La rebelión de los comuneros estalló en Toledo, pero siguió en ciudades como Cuenca, Burgos, Salamanca, Guadalajara, Segovia, Valladolid o Zamora. Pedían que fuese un castellano el que dirigiese el reino cuando el monarca se ausentara, que los puestos de responsabilidad fueran ocupados por los nacidos en Castilla y que los intereses del pueblo estuviesen por encima de los del Rey. Los comuneros controlaron algunas zonas de Castilla, pero las tropas del rey les vencieron el 23 de abril de 1521. Los líderes de la rebelión fueron decapitados en la plaza de Villalar, en Valladolid, un día después.

El movimiento comunero fue la primera revuelta en Europa para ejercer una forma primaria de democracia.

En la Actualidad

En la actualidad esta fecha se celebra únicamente en Castilla y León como fiesta de la comunidad, quedando fuera otros territorios castellanos.

La fiesta se celebra en la campa de Villalar donde se realizan conciertos y otras actividades culturales y aunque las instituciones regionales tienen un programa de estas actividades, las principales corren a cuenta de multitud de organizaciones sociales de todo tipo. También se ha convertido en un lugar de reivindicación donde acuden organizaciones políticas o trabajadores inmersos en conflictos laborales, problemas medioambientales, etc. Los últimos años no se ha podido realizar esta fiesta por la covid-19.


Hay que destacar las últimas actuaciones de la Junta de Castilla y León para eliminar toda referencia comunera e identitaria. El caso más destacado es la Fundación Villalar. El gobierno formado por el PP y Ciudadanos acordó remodelar el fin de la fundación cambiando su nombre por el de Fundación Castilla y León y eliminando de sus fines el promover el sentimiento de pertenencia a la comunidad.

El presidente de la nueva fundación Luis Fuentes, llegó a anunciar en un acto en León su intención de suprimirla.

Otra cosa a destacar es que el Rey Felipe VI ha aceptado la Presidencia de Honor del V Centenario del Movimiento Comunero, organizado por las Cortes de Castilla y León.

Ahora la batalla más importante que tiene Castilla y León es la lucha contra la despoblación que amenaza no solo la supervivencia de pueblos si no ya de ciudades. Los jóvenes los más afectados se ven obligados a emigrar de su tierra para poder optar a un futuro digno.

¿Puede ser el problema de la despoblación el germen de una segunda revolución comunera 500 años después?