Mal partido, pero con victoria y portería imbatida

El Burgos CF vence por la mínima al Cartagena desde el punto de penalti y una vez más con una gran actuación de su portero.

Todavía no tiene cara de otoño pero el sol está ya más bajo, así como de media tarde, en la recta final del verano burgalés. Por eso, el césped de El Plantío lucía este domingo a sol y a sombra. Un marco muy futbolero en el que por fin, el Burgos, se reencontraba con toda su gente.

Elgezabal en el medio campo y Gaspar en el vértice derecho del ataque, además de la vuelta de Artola a la titularidad, fueron las tres novedades en el once de Calero.

El partido empezó eléctrico, con el Burgos con mucha presencia en campo contrario y Bermejo probando suerte desde lejos en un disparo muy desviado. En el 10 también lo intentaría Valcarce con un golpeo de cordones que se marchó alto.

El Efesé, rápido en la salida tras recuperación, cabalgaba con peligro en cada llegada. Ortuño, De Blasis e Iván Calero, el hijo de Julián, se asociaban bien por la parte derecha. Así llegó la primera ocasión clara para los visitantes, precisamente con un remate de cabeza de Calero a los 25 minutos que se escapó fuera.

Antes, Gaspar había soltado un disparo seco obligando a Marc Martínez a emplearse a fondo. Valcarce vería la tarjeta amarilla en una disputa aérea con Pablo Vázquez.

A partir de ahí se estiró el cuadro de Luis Carrión. Ya cerca del descanso se jugó, prácticamente en cinco minutos, otro mini-partido de absoluta locura.

En otro milagro llegado desde Huelva, Caro apareció de forma estelar para evitar el tanto rival. En el 39 le sacó una buena mano por alto a Mikel Rico y en el 40 cinceló una de las intervenciones de la temporada, con una manopla durísima, imposible y cargada de reflejos que levantó al público de sus asientos tras un remate a bocajarro de Alcalá.

Emocionante la hinchada blanquinegra, al grito de “Churripi, Churripi”, capaz de celebrar una parada como un gol para darle todo el cariño a un arquero de altos vuelos que apostó a ojos ciegas por el proyecto burgalesista.

El de la Palma del Condado salvó, una vez más, a los suyos en una especie de premonición. Porque al filo del descanso una mano de Alcalá en el área se convirtió en penalti para el Burgos. Bermejo, que andaba molestando en la jugada, sería el encargado de transformar el lanzamiento desde los once metros. Júbilo, ventaja y descanso antes del segundo acto.

La segunda parte arrancó con un Burgos un poquito más lanzado, como si el gol le hubiese ayudado a penetrar en línea enemiga. Gaspar se inventó una buena jugada por la derecha que Valcarce, solo en el área pequeña, no acertó a convertir en gol. Tampoco Bermejo, después de recoger una pelota larga y estampar el cuero en el lateral de la red. En el 61, hubo un barullo con Juan Artola optando al gol y Raúl Navarro catapultando un centro chut, justo antes de que el vasco fuese sustituido junto a Gaspar. Mumo y Mourad, en su debut con su nueva camiseta, dieron respiro a una gran tarde para ambos atacantes.

Sadiku puso el susto en el cuerpo de la parroquia local con un disparo cruzado al culminar un contragolpe a los 72 minutos de juego.

Calero dio entrada en ese momento a Jesús Areso, que ocupó el interior y ayudo a proyectar la imagen ofensiva del Burgos. También entraron Saúl Berjón y Fran García.

El Cartagena quemó todas sus naves. Caro repitió volador y seguro en cada salida y El Plantío apretó en un descuento casi agónico.

Al final, el último rayo de sol que quedaba en el estadio, la última franja de luz de la tarde, se resistía a marcharse iluminando, justo, el marcador del Fondo Norte con el 1-0 de la victoria. Sin duda, el brillo de un deseo. 8 puntos de 12 posibles. Que no se acabe el verano.

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