Nuevo traspiés del Mirandés

La losa de los dos goles en la primera mitad fue demasiado para un buen Mirandés en el segundo acto.

Arrancó parejo el partido en los primeros compases de juego, aunque apenas quince minutos le duró el protagonismo a un Mirandés que, si bien inició atrevido, fue bajando en intensidad conforme su rival ganaba en la posesión. Traducido en ocasiones, Riquelme rompió la pelota contra Dani Jiménez al cuarto de hora de juego; tapó bien el meta, colocado en su palo corto. Hassan, minutos después, firmó una jugada marca de la casa por la derecha, dejando atrás un rival tras otro pero a la hora de disparar le salió blandito.

Fueran las dos ocasiones reales de peligro de los jabatos, que se fueron diluyendo a costa del dominio local. A base de control de la posesión, aunque el primer tanto pepinero llegó precisamente a balón parado. Peinada hacia delante de Sergio González que dejó solo a Nyom quien, también de cabeza y en área pequeña, solo tenía que dirigir suavemente a las mallas.

Corría el minuto 24, con mucho tiempo aún para reaccionar, pero lo cierto es que el tanto espoleó más a los locales que pronto ampliaron su ventaja. Desde los 11 metros tras revisión del VAR por mano de Imanol. José Arnáiz a la escuadra, imposible para ningún portero. Restaban diez de primera mitad, pero el marcador ya no se movió más.

Cambio de guion desde el inicio de la segunda mitad. Y con argumentos, porque Vicente tardó un minuto en lanzar una vaselina que solo libró del gol los rezos de un Dani Jiménez absolutamente vendido. ¡Por centímetros! Había razones para creer. Más aún cuando el propio Vicente, instantes después, estrellaba un balón con miras a la red tras una jugada ensayada desde la esquina que salió a la perfección.

La actitud de los jabatos demostraba que el partido no se daba por perdido. La posesión ahora era de los rojillos, mucho más cómodos sobre el césped de Butarque.

Minuto 59 y tercera ocasión clara de la segunda. A la contra, una carrera profunda y vertical de Riquelme que decidía ceder a Camello, solo a su izquierda, pero Javi Hernández interceptaba providencial. Evitaba un mano a mano que podía haber supuesto acortar distancias en el marcador.

Corrían los minutos en contra de los intereses rojillos. Insistían. Con pundonor, sí, pero también con mucho fútbol. Mientras, el Leganés se encerraba durante muchos minutos con sus once jugadores en campo propio.

En el 65, Camello no llegó al centro raso de Imanol por la izquierda. Raso, al corazón del área, con escaso metro por delante de la línea de gol. ¡Sin rematador!

Los rojillos llegaron, sobre todo en estos primeros minutos tras la reanudación, pero no lograban decidir con certeza. Ese último paso, ese último remate, ese último balón. Se resistía un gol que pusiera nervioso a un Leganés abandonado a su ventaja.

En el 84, Bautista perdonaba de cabeza la única de los pepineros en este segundo acto. Alto con la portería vacía. Y en el 87, Riquelme protagonizó la última que bien mereció -otra vez- suponer el tanto rojillo, obra de Riquelme con un disparo seco en busca de la escuadra del palo largo. Estirada para la foto de Dani Jiménez.

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