Podemos lamenta la disolución del IMC y pide alternativas

El grupo municipal considera que la integración de la institución en el Consistorio “no soluciona sus problemas y aumenta la carga de trabajo de otros departamentos” / Apuesta por el modelo de Entidad Pública Empresarial Local (EPEL) que funciona en Barcelona y Zaragoza, entre otros.

El grupo municipal En Burgos Podemos considera que la integración del Instituto Municipal de Cultura y Turismo (IMCyT) en el Ayuntamiento de Burgos es “una mala noticia” para la cultura de la ciudad. Según ha denunciado la portavoz de la formación morada en el Consistorio, Marga Arroyo, la medida “no soluciona ninguno de los problemas enquistados en el organismo y supone aumentar la carga de trabajo para otros departamentos, además de eliminar las ventajas de funcionar de manera autonóma”.

Para Podemos, esta decisión, “de la que como otras tantas cosas nos hemos enterado por la prensa" impedirá que la cultura tenga autonomía de actuación, presupuesto propio y no permitirá agilizar los pagos, principal problema en la actualidad del IMC. “Si los pagos se retrasan por la disfunción entre el IMC e Intervención, de nada va a servir que el organismo se integre”, ha afirmado Arroyo, que ha recordado que se debería “estudiar” la posibilidad de crear una “delegación de Intervención” en el IMC para agilizar los pagos, problema ampliamente denunciado tanto por técnicos como por los agentes culturales.

Y es que para la formación, la cultura “tiene un dinamismo que precisa de cierta autonomía, algo contrario a la integración de su gestión en el grueso del Ayuntamiento”, por lo que es preciso buscar “alternativas valientes y audaces, como siempre pedimos al alcalde”, Daniel de la Rosa. Y esta pasaría por seguir el ejemplo de la ciudad de Barcelona, donde en enero de 2006 se creó el Instituto de Cultura con el estatus de Entidad Pública Empresarial Local (EPEL) como órgano único de todas las funciones municipales en materia de cultura. Una EPEL es una fórmula organizativa de la entidad pública empresarial introducida en el ámbito local por la Ley 57/2003, de 16 de diciembre, de Medidas para la Modernización del Gobierno Local (LMMGL) desde la perspectiva de la racionalidad organizativa de nuestro sistema de Derecho administrativo. Una modalidad de ente público prevista por ley que conferiría plena capacidad jurídica y autonomía de gestión en el Instituto de Cultura para llevar adelante sus programas y proyectos.

“Es un modelo que funciona y que se está implantando cada vez en más lugares, como en Navarra, en diferentes municipios del País Vasco, en Zaragoza o en Tenerife. En Valladolid, aunque la gestión cultural depende de la Fundación Municipal de Cultura, el que posiblemente sea su evento cultural más trascendente y de proyección internacional, la SEMINCI, está organizado por una EPEL”, ha recordado la edil morada. Considera, pues, Podemos la creación de una EPEL “una buena alternativa para lograr que el IMC recupere la capacidad de gestión cultural, eliminando las disfunciones, especialmente en materia de gestión, y logrando que vuelva a ser un referente” a nivel nacional a la hora de atraer, generar y potenciar una programación cultural amplia, de calidad y que ponga Burgos en el mapa cultural.

Disfunciones arrastradas en el tiempo

Haciendo una valoración de cuáles son los problemas que han llevado a esta decisión “equivocada”, Marga Arroyo ha desgranado que el Consejo del IMC “no actúa realmente como generador cultural, sino como un simple órgano administrativo que estudia expedientes”. Una situación que no es nueva, sino que se ha repetido con distintos equipos municipales. Además, “no han funcionado los Consejos asesores, no habiéndose convocado por decisión única y expresa de la responsable, Rosario Pérez Pardo; se ha mantenido el bloqueo político en todas las actuaciones del Consejo de Administración, retrasando e impidiendo el normal y dinámico funcionamiento del IMC; se le han asignado competencias que no son propias, especialmente en materia de festejos; y no hay un modelo cultural”, ha dicho. Valoraciones realizadas por los técnicos que la portavoz de En Burgos Podemos comparte “al 100%”, ha añadido.

A esta situación se ha llegado por la mala gestión iniciada en los tiempos del Partido Popular “que el PSOE no ha podido o no ha querido corregir y Cs tampoco. Es curioso, porque se cumplen en estas fechas un año del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, y mientras en sus primeras declaraciones como máxima responsable del IMC, Rosario Pérez Pardo, aludía a ampliar la plantilla, un año después firmar el epitafio del IMC como pedía Javier Lacalle en 2016”, ha concluido Arroyo.