Por fin llega la victoria a Miranda

El Mirandés selló su primer triunfo de la temporada con una gran actuación ante el Real Zaragoza.

La primera victoria del curso ya es realidad para el C.D. Mirandés. Los rojillos completaron un gran partido para imponerse al Real Zaragoza y reforzar así el trabajo y confianza del grupo.

Dos goles de Pinchi hicieron justicia a una tarde en la que el C.D. Mirandés fue superior a su rival desde el comienzo. Los de Joseba Etxeberría salieron valientes y su atrevimiento acabó teniendo premio a los 29 minutos con un balón lateral que tocaba Pinchi para colar sobre la portería de Cristian Álvarez.

El gol dio tranquilidad al conjunto jabato, que supo contemporizar y evitar que la reacción maña tuviese efecto. Eran los minutos psicológicos de los que había hablado Joseba Etxeberría durante la semana, y el equipo se sobrepuso con seguridad. La ventaja llegaba así hasta el descanso.

En la reanudación el balón volvió a ser de dominio local, mientras que el Real Zaragoza buscaba en las cabalgadas de Simeone la manera de desorganizar a una zaga rojilla que se mostró muy sólida durante todo el choque.

El buen arranque se materializó en el minuto 49 con el segundo golpetazo. Raúl García de Haro cedía magistral a la llegada de Pinchi, que empalaba a la perfección para levantar a todo Anduva con el segundo gol de la tarde.

El 2 a 0 obligó al Real Zaragoza a dar un paso adelante y elevar la presión para ahogar la salida rojilla y encontrar situaciones de remate. Sin embargo no dio opción un C.D. Mirandés que sabía que el triunfo no se podía escapar. Comprometidos en defensa y con Alfonso Herrero sofocando el peligro que caía sobre su área.

Superado ese tramo y aprovechando espacios a la contra los rojillos bien pudieron ampliar la cuenta. Primero con un remate de Marcos Paulo que se estrellaba contra el larguero y en la recta final con un extraordinaria jugada individual de Santos que volvía a tocar travesaño. Oriol Rey se toparía minutos después con Cristian Álvarez y en el descuento Herrero lograba mantener su puerta a cero con una tremenda parada de reflejos.

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