Preocupante la falta de gol del Burgos

El Burgos encadena el tercer empate a cero consecutivo esta vez ante el Levante y lleva cinco en lo que va de temporada, por otro lado destaca el muro blanquinegro, aun no se ha recibido un gol.

Por mucho que muera septiembre y llegue el fresquito, en El Plantío siempre hace calor. Es lo que tiene la grada blanquinegra, capaz de generar un ambiente que no mete goles pero calienta el fuego para cocinarlos.

Como se preveía, el duelo ante el todopoderoso Levante fue también una contienda caliente. En cada disputa, en cada centímetro, palmo a palmo, se libraba una batalla vital para ganar la guerra.

La presencia de Bermejo en el once despejó las dudas sobre sus molestias, en esta pasada semana. Además, Calero le brindó a Juan Hernández su primera titularidad. El lorquino rayó a buen nivel, muy activo en la combinación con la pantera Mourad.

Así fueron los primeros minutos. El peligro nacía siempre de la intimidación del hispano-marroquí, con Bermejo y Raúl Navarro birlando pelotas en la salida del Levante, nervioso e impreciso, como quien roba caramelos en la puerta de un colegio.

Juan Hernández sería el encargado de abrir el rosario de ocasiones en el primer minuto, con un disparo desde la frontal que atrapaba abajo Dani Cárdenas. Inmediatamente después, Bermejo apuntaba con la testa un cabezazo desviado.

Fruto de las imprecisiones de los granotas, Bouldini vería una prematura cartulina amarilla, con tintes de desesperación, tras derribar a Atienza a los 7 minutos.

En el 12, Caro teledirigió un envío en largo que encontró la carrera y el control perfecto de Fran García. El centro del lateral se marchó repelido a córner. Fue el comienzo de las apariciones de los carriles, con Borja González sumándose también a la ofensiva con tremenda facilidad.

El madrileño culminaría sin éxito en el 15 una de las jugadas más bonitas de la primera parte, un tiralíneas que arrancó con un quiebro mágico de Atienza sobre Iborra y que contó también con la participación de Raúl Navarro y Mourad.

El Levante se sacudió la presión inicial y comenzó a cargar llegadas desde los centros laterales. Brugué tuvo dos buenas opciones que no inquietaron demasiado a Caro.

Pero los de Nafti no estaban cómodos. En el 22, Saracchi se ganaba otra tarjeta por protestar una decisión del colegiado. Y en el 23, Bermejo lanzaba una rosca envenenada que se le complicó a Dani Cárdenas., aunque en el rechace la jugada acabaría con un centro de Atienza que Juan Hernández no acertó a conectar. Dos minutos después, otra vez Bermejo conducía una contra y le tiraba un pase de la muerte a Mourad. Rubén Vezo apagaba el peligro.

Fue la antesala de la más clara de la primera parte para el Levante. De Frutos enganchó una pelota muerta en el área que dibujó otra parada salvadora de Caro, confirmando un día más su gran estado de forma y que el record de imbatibilidad no es una casualidad.

La primera parte acabaría con polémica. Grego Sierra veía la tarjeta amarilla por en un lance con Bouldini en el que ambos jugadores salían mal parados. El central murciano se marchó del campo lesionado y fue sustituido por Mumo, bajando Calero a Elgezabal a línea defensiva.

El gigantón brasileño Wesley Moraes entró de inicio por Bouldini y suya sería la gran opción para los visitantes en el segundo acto, con un testarazo en el 28 que se estrelló en la cepa del poste de la portería burgalesa.

Antes, Valcarce, uno de los grandes ausentes en el once, había entrado por Juan Hernández y su protagonismo fue casi inmediato.

En el 62, el berciano recortó en el área y dejó completamente solo a Bermejo delante de la portería, con Cárdenas batido. Era un gol cantado pero el barcelonés no acertó a rematar en la oportunidad más clara del encuentro.

Al borde del 70, otra vez Valcarce recogió un balón en la frontal y sacó un latigazo seco que se marchó lamiendo la cepa del poste.

El Burgos acabó el partido muriendo en área visitante. Artola y Gaspar dinamizaron el ataque y El Plantío creyó en una victoria en el último suspiro. No hubo goles pero el partido fue un espectáculo. Y no cabe duda de que, visto lo visto, es solo cuestión de tiempo.

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