Pucela se lleva el derbi regional en Miranda

Los rojillos llevaron el peso del partido, asumieron el balón y gozaron de las mejores ocasiones ante un Real Valladolid que no perdonó.

El Mirandés hizo todo lo habido y por haber por llevarse un partido en el que su rival, el Real Valladolid, acertó en la suya y sobrevivió al vendaval rojillo. Que no cesó en ningún momento en su intento de ver puerta.

Tres palos dieron los de Joseba Etxeberría en un primer tiempo en el que las ocasiones las ponían los locales, pero el gol se lo apuntaba el cuadro blanquivioleta a los 3 minutos de juego. Un error en la salida propiciaba el centro lateral y el remate de Aguado para abrir el marcador.

La desventaja espoleó a los rojillos, que se fueron para arriba en busca de la igualada. Y las acciones llegarían en cascada. Primero con un remate de Brugué que se estrellaba en el travesaño; después con otro remate del delantero que se marchaba fuera por poco; a la media hora Riquelme se topaba de nuevo contra la madera; y al filo del descanso Camello se sacaba un disparo de gol que Masip mandaba a córner con una gran estirada.

Infinidad de ocasiones, pero la ventaja al descanso seguía siendo visitante, para sorpresa de todo Anduva. Pero aún quedaban 45 minutos más para tratar de poner justicia a un resultado que hasta el momento no lo era.

Tras la reanudación nada cambió. El dominio seguía siendo rojillo, aunque Weissman en su primera aparición por el área remataba con peligro en uno de los pocos balones que le llegaban al punta.

Fue un espejismo. Rápidamente el Mirandés volvía a la carga con un contrataque de vértigo conducido por Riquelme, que cedía para que Íñigo Vicente encarase a Masip sin premio.

La sensación decía que el gol rojillo acabaría llegando. Se sentía, se merecía. Los locales eran dueños del balón y jugaban en campo rival mientras el Real Valladolid se replegaba como podía para tratar de minimizar el peligro de los atacantes jabatos. Sin embargo, el tiempo no apremiaría a los de Joseba Etxeberría, que querían acelerar el ritmo pero se encontraban con demasiadas interrupciones para tener la continuidad en el juego.

Al final el premio no llegó. Inexplicable, pero cierto. El Mirandés se quedó sin puntos tras un partido en el que dio todo y mereció más ante uno de los candidatos al ascenso directo. Nada que reprochar.

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