Remontada del Mirandés en Anduva

Los rojillos se repusieron al gol de Kante con los goles de Javi Muñoz y Djouahra.

Llegó la victoria en Anduva y ante un rival directo como el C.F. Fuenlabrada, al que los rojillos ya superan en la tabla con una importante cifra de 52 puntos en el casillero a falta de cuatro jornadas para el final.

Lo decía José Alberto López en la previa: “Son tres retos muy bonitos”, apuntaba el técnico asturiano refiriéndose a la triple oportunidad del equipo de volver a ganar en Anduva y superar así la barrera de los 50 puntos y con ella al C.F. Fuenlabrada.

A los 25 minutos Kante adelantaba a los suyos aprovechando un servicio desde la izquierda que remataba sin opción para Raúl Lizoain. Un gol que contrarrestaba a un buen inicio de los rojillos, que con un primer disparo de Djouahra ya habían avisado la portería visitante.

El gol no sentó demasiado bien a un C.D. Mirandés que perdía por momentos la inercia del juego sin encontrar a sus jugadores más adelantados. Así fue avanzando una primera mitad competida y disputada de la que el C.F. Fuenlabrada se llevaba el premio momentáneo.

Cristo tuvo la opción del empate con testarazo a centro de Moha que Belman sacaba bajo palos con una acción muy meritoria. Aunque la jugada continuaba. Y si en el remate más favorable no llegaba el gol, lo hacía en una secuencia posterior con disparo desde la frontal de Javi Muñoz que, esta vez si, se colaba en el arco madrileño.

Con el empate y el paso por vestuarios, el partido empezó a inclinarse del lado rojillo. Especialmente a través de las botas de un Näis Djouahra en estado de gracia. El extremo fue un dolor de cabeza para la zaga madrileña. Con el balón pegado en el pie y siempre buscando posiciones de disparo, poco a poco la sensación de gol iba llegando desde la banda izquierda.

Y así ocurriría en el minuto 65, con una fantástica acción individual en la que bordeando zona de área acababa golpeando seco y abajo, ajustado al palo, para hacer imposible la estirada de Belman y culminar la remontada. Un golazo.

Sólo unos minutos después, en una acción que forzaba Mario Barco consiguiendo que el defensor cometiese el penalti en forma de mano, Vivian se topaba con Belman en el lanzamiento desde los once metros.

Con el resultado apretado se llegó a los instantes finales con la exigencia de aguantar las embestidas del ataque visitante. Y así lo hicieron los rojillos para sellar el triunfo y superar la barrera de los 50 con, prácticamente, el objetivo cumplido.