Victoria trabajada del UBU San Pablo en Soria

El cuadro cidiano logra los dos primeros puntos de la temporada en un encuentro con muy buenos minutos de los burgaleses que se alternaban con momentos de desconexión.

El UBU San Pablo Burgos inicia el campeonato con victoria a domicilio (30-33) en un partido muy disputado en el que los cidianos lograron abrir grandes brechas en el marcador, pero en el que también hubo rachas de falta de concentración que permitieron a los sorianos dominar el duelo por momentos. Las ausencias de Dalmau Huix y Alberto González Pinillos mermaron la rotación cidiana y obligaron a un sobreesfuerzo de sus compañeros que, no obstante, mantuvieron el control en el momento crítico del encuentro.

Locales y foráneos saltaron a la pista de San Andrés con ritmo de competición y, a la vez, con los nervios propios del debut liguero. Los primeros instantes alocados dieron paso a unos minutos de control burgalés que se tradujeron el primer parcial favorable a los de Nacho González con un 1-4 en el minuto 7, lo que obligó a Jordi Lluelles a pedir tiempo muerto.

El receso sirvió para que los locales reordenaran filas, pero la defensa cidiana seguía complicando la existencia a la ofensiva de Soria hasta que la exclusión de Ignacio Suárez en el 9 de juego permitió un acercamiento de los amarillos en el marcador. Poco duró la racha para los de casa, ya que con 7 en el campo, el UBU San Pablo siguió su marcha, con un Ibrahim bloqueando las intentonas del rival y una defensa especialmente atenta a los robos de balón.

En el minuto 15, la diferencia en el luminoso se amplió a los seis goles (4-10), pero, de nuevo, una exclusión en el cuadro rojinegro, en este caso de Ruslan, dio alas a la escuadra amarilla, espoleada por su afición, para recortar distancias y poner nerviosos a los burgaleses. Tanto, que en el 20’ la brecha se quedó en un solo gol (9-10) por lo que Nacho González no quiso esperar para detener el juego y tratar de romper la dinámica de su oponente. Burgos mejoraba prestaciones en defensa, pero los contraataques eran bloqueados por un Alberto Miranda en estado de gracia, lo que llevó a la igualada en el 23 (10-10) y a la primera ventaja local solo un minuto después.

La placidez de los primeros minutos para la escuadra cidiana se tornó en un duelo igualado con diferencias para uno u otro de un gol, de modo que con un 13-13 se llegó al descanso. Soria regresó con el mismo ritmo con el que se fue a vestuarios, si bien la exclusión de Lavilla permitió al bloque burgalés coger aire. De nuevo, los instantes alocados del inicio dieron paso a una contienda igualada al máximo donde la tensión iba subiendo a medida que avanzaban los

minutos y nadie conseguía romper el partido. Al borde del minuto 20, con la zaga local erigida como un muro de contención, el brazo de Ruslan Dashko desde los nueve metros abrió una pequeña brecha de dos dianas (19-21) que motivó el segundo tiempo muerto de Lluelles. No obtuvo frutos la charla y, solo dos minutos después, con un 20-25 el reloj volvió a pararse por petición local. Esta vez sí, los amarillos reaccionaron y regresaron los nervios a los burgaleses. Aun con ventaja en el marcador para los rojinegros, el partido no permitía adivinar el desenlace, pues el conjunto soriano se mostraba sólido en todas las facetas del juego. El tanteo volvía a ajustarse y una nueva desconexión del conjunto burgalés propiciaba la igualada en el 48 (26-26), así que el técnico cidiano llamó al orden a sus jugadores para tratar de recomponer filas.

Las directrices del míster dieron sus frutos y el luminoso volvía a tener dominio visitante. Soria se defendía con uñas y dientes para tratar de reconducir el encuentro a falta de 5 minutos para el final pero, en esta ocasión, la tensión atenazó al cuadro amarillo, que encadenó errores y exclusiones para acabar el partido con solo cinco hombres y permitir la primera victoria del UBU San Pablo Burgos.